Quién
para quedarse algunos minutos en la presencia de Alexandre Rodrigues
pasa para entender su pintura. Libre de la necesidad de explicaciones
intelectuales, sus pantallas corridas usted suelta para los
propios dominios y sólo entiende a quién es conocido
yo vivo.
Varios expresión linea, influencias diferentes que gotean
en sus pantallas, modificaciones abruptas en su forma de leer
y interpretar el mundo. Alejandro es gusta esto. Su pintura
no es diferente. Y, en todo, una única forma de sentir
el mundo y estar en él.
Su arte está vivo, vibrante, ecléctico. Él
sabe sobre sus dominios, y los adelanta aun así y los
dispone colores y brille, avanza y se retira en medio del whites
y negro, y tirando mano de todo lo que es él manso entre
ellos. El blanco armoniza, el negro determina. La armonía
y determinación, siempre con mucho color.
La consecuencia de eso es que sus pantallas vienen cargadas
de felicidad, como si el vigor y el dominio de sus gestos quisieran
asustar el desequilibrio y la falta de atención del mundo.
Quién vive junto con un trabajo de Alexandre Rodrigues
que lleva yo consigo un fragmento de vida y una risa en los
ojos.
Pura felicidad.
Moira Lise.
